Una ola temporal

Aquí voy, acabo de nacer, debajo de mi siento el cosquillear de los peces y el bambolear de las algas. Me dicen susurrando que ha sido una embarcación mi creador. Pero el viento sobre mí me hace creer que ha sido él. El horizonte frente a mi determina mi tiempo de vida, las gaviotas van y vienen pero aún no lo logro calcular. Solo hay algo innegable esto será temporal.

Una ola un poco mayor me grita, no te preocupes por el tiempo disfruta la estadía. Y pues no puedo pensarlo mucho, me dejaré llevar. Subo y bajo lentamente, es mi caminar natural. Al bajar intento mirar, corales, colores y al fondo una inmensa oscuridad. Rápidamente subo y el cielo, en contraste me regala toda su claridad. A un costado está el sol. Dicen que es arrogante y egocéntrico, pues yo también lo sería si tuviese el trabajo de iluminar y calentar a todo lo que está frente a mí. Pero mi trabajo aquí lo desconozco, parece que he nacido sin propósito.

Distraída no he notado el momento en que la tierra se dejó ver. Miro como varios cuerpos están sumergidos en las olas más ancianas, parecen sonreír justo cuando chocamos con la orilla. Ese momento parece una verdadera conmoción. Toda la espuma que generamos alcanza a levantar millones de piezas de arena. ¿Cómo pueden vivir así los cangrejos? por lo que veo jamás lo entenderé. Aunque intentaré llegar lo más lejos que pueda.

¡Que me he mojado toda! Despertarse así no es nada agradable, por eso no debo dormirme mientras leo en la palaya, siempre hay una ola que se escapa y alcanza a donde yo esté, mojándolo todo.

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