miércoles, 20 de mayo de 2015

❥ A veces se me olvida

Junto pequeños verdes sobre una esquina del mantel. Hoy de nuevo he dormido en una diagonal incómoda pero aún así he descansado. Es mi día libre y me sorprendo acariciando las paredes sin ganas de nada, afuera la ventana abierta me regala un delicioso olor a lluvia recién nacida. No tengo el día bien conjugado, no. De hecho estos días no tengo ganas de leer, ni de nada. En mis ratos libres ando enzarzada (qué me gusta ese verbo, "¡enzarzarse!") con un libro de recetillas familiares que quiero imprimir, pero también me cansa, no sé, o sí, lo típico en mí. La radio vomita sin cesar un abanico multicolor de chatarra política. Cierro el interruptor de la atención y pienso que debería venir un huracán y llevarse de un soplo tanta hipocresía electoral. Debería yo, también, escribir siempre cosas bonitas en el blog, pero perdería su auténtico sentido, la verdad. Estoy cansada y quizá por ello me resulta tremendamente fácil sumergirme en mis propios laberintos para detectarme el incendio. El miedo no me nace del dolor físico sino de la certeza de que más pronto que tarde habré de volver a pasar por quirófano. Ahí está la gran, la inmensa roca. La tercera en mi vida. Y el vértigo, sostenido en el cuarto nivel, va haciendo piruetas sobre el trapecio. En fin, inspiro hondo y escucho música. A veces se me olvida que mis pequeños verdes saben crecer perfectamente sobre la piedra.




Josh Ritter "The curse"







miércoles, 13 de mayo de 2015

martes, 12 de mayo de 2015

❥ Ni del viento...

Reaprendo a paladear la pausa y de nuevo descoso palabras del dobladillo de mi falda. Soplo algún verbo mal conjugado. Estiro con fuerza del hilo y corto de base las viejas hebras para dejar caer a peso la tela de la emotividad. Creo que la he tenido retenida todo el invierno ahí, en el dobladillo, haciendo contrapeso con el hueco de la clavícula. Hay vacíos bajo el pliegue, desde luego. Espacios propios, queridos, cosidos a mano y que hay que saber mimar. Yo suelo rellenarlos de helio, abrazos, sugus, luz y música (sobretodo cuando necesito volar). Y si algo he aprendido es que no vive más quien más corre ni quien más cosas hace por segundo. Vive quien es capaz de fluir en paz con el tiempo tejiéndolo a un ritmo propio, llevándoselo al paladar, gozándolo (ummmm "gozar" qué verbo tan rotundo, no?, tan excitante...y tan esquivo a veces).Y no es fácil, no, pero que nada fácil. A mí me urgía salir a caminar sin prisa, coger flores pequeñas, cantar hacia adentro (como cuando era niña) y enraizar con tres giros mis pies sobre la tierra. Tan propensa soy a la ingravidez del viento...




Las flores silvestres (tan sencillas y cercanas) me parecen la esencia misma de la primavera. Son, junto a las margaritas, las únicas flores con las que me identifico.


¿Y tú?





jueves, 7 de mayo de 2015

❥ Galletas de sésamo y miel (hoy va de recetas)

Admito que yo soy de las que pillo una receta y la pongo patas p'arriba, es decir, que no me quedo con la original sino que improviso, hago inventos, le doy mil vueltas. Pero cuando encuentro una receta de esas que yo denomino "redondas", como ésta (nunca mejor dicho), entonces no le cambio ni un gramo ni una coma. Esta receta está recogida literalmente del blog de "Lolita la pastelera" (recomiendo visitarlo, es genial), lo único mío son las fotos. Os invito a hacerlas porque de verdad que son fáciles, nutritivas y muy, pero que muy ricas.


Ingredientes: 

350 gr. de harina normal. 
225 gr. de mantequilla sin sal. 
110 gr. de miel. 
75 gr. de azúcar normal. 
65 gr. de azúcar moreno. 
1 huevo 
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio.
1/2 cucharadita de polvos para hornear.
1/2 cucharadita de sal.
Semillas de Sésamo. 

1.- Vamos a empezar batiendo la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar normal y el azúcar morena hasta conseguir una crema. 
2.- A continuación, sin dejar de batir añadimos la miel. 
3.- Una vez integrada, incorporamos el huevo sin dejar de batir. 
4.- Mientras se bate, vamos a mezclar en un bol vacío lo ingredientes secos, es decir, la harina, la sal, el bicarbonato y los polvos de hornear.
5.- Una vez mezclados los incorporamos a la mezcla húmeda poco a poco dando tiempo a que se integre y amasamos hasta conseguir una mezcla totalmente homogénea. 
6.- A continuación, ponemos nuestra masa de galletas en papel film y lo tapamos con este. 
7.- Lo introducimos en el frigorífico para que enfríe y lo dejaremos aproximadamente 1h o hasta que haya endurecido nuestra masa. 
8.- A continuación haremos bolas de 45 gr. aproximadamente y las reservamos. 
9.- Seguidamente cogemos nuestra bolas de masa, ponemos en un plato vacío las semillas de sésamo y rebozamos nuestras bolas de masa con estas. 
10.- Una vez rebozadas, las ponemos en un tapete de cocción o papel sulfurizado y las aplastamos hasta conseguir una forma circular de un dedo de grosor. Recuerda dejar suficiente espacio entre galleta y galleta, yo por horneada hago 6 unidades. 
11.- Las horneamos durante 10-11 minutos o hasta que los bordes estén dorados a 175ºC con la resistencia arriba y abajo. 
12.- Las sacamos del horno, las dejamos enfriar en una rejilla...y a comer!


miércoles, 6 de mayo de 2015

❥ Todos los miércoles merecen una canción...

Es durante el mes de Mayo cuando de verdad siento que podría (re)enamorarme de todo. La luz nueva y balsámica invita, también la reencontrada. Luz mágica que transita fácil por el ánimo mimándolo y protegiéndolo. Haciendo nido. Mayo ha empezado bien, muy, muy bien. Sigo sintiendo el avispero, claro, pero si jamás he permitido que el dolor me condicionase la vida, en primavera muchísimo menos. Me gusta ésta paz ambiental, la que percibo ahí afuera y la que construyo como una hormiga laboriosa por dentro. Así transcurre la primavera, así mis días. Y así quiero que sigan haciéndolo, a lo grande, a lo dulce. De par en par.


"D'Sound - People Are People"


(Recuperando mis miércoles musicales... :)




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lunes, 4 de mayo de 2015

❥ Ni falta que nos hace...


Pues sí, cada año se nos olvida San Valentín. Lo olvidamos justo un segundo después de recordar que a nosotros nunca nos ha ido demasiado todo eso de los corazoncitos rosas flotando en el aire, ni siquiera los rojo-cereza en forma de piruletas (bueno, estos sí). Cada año se nos olvida el famosito día del amor. Pero oye, es que veces incluso olvidamos nuestro propio aniversario de bodas. Somos el desastre más desastroso del genero romántico, aunque nunca nos faltan los tequiero, ni los besos, ni las manos entrelazadas o los abrazos de largo recorrido (y suspiro hondo). Ni siquiera esa extraña telepatía que nos gastamos desde hace unos años. Somos un equipo estupendo, la verdad. Dos piezas de un mecano que a lo largo del tiempo ha crecido, rodado, chocado, roto y recompuesto fortaleciéndose siempre.

Hoy hace 24 años que nos casamos. ¿Veinticuatrooooooooo?. Lo repetimos sorprendidos, mirándonos con los ojos como platos y alargando el número como un chicle de menta. (¿pero cómo? ¿pero cuando? ¿pero quienes?). No lo comprendemos, la verdad.

Y, sinceramente...

ni falta que nos hace.

;)



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