El villancico de cada día

“Luce como una atracción de feria” me dijo. Y tenía razón. Sucede que no he decorado la casa de Navidad. Y aunque me pesa, no es la primera vez. Eso sí, solo es la segunda. La primera fue hace cinco años, cuando nos tocó mudarnos justo en estas fechas, y honestamente, fue un verdadero caos. En esta oportunidad la decisión de dejar la casa sin el árbol fue consensuada. Y es que, por alguna razón, la casa se nos hace angosta cuando el árbol de navidad está presente. Pasamos tropezando y derribando todo lo que le decora. Y pues, que este año la familia haya crecido con la adición de dos gatos curiosos, definitivamente no ayudará.

Debo decir que me entristece, pues soy de esas personas que no puede esperar todo un año para celebrar esta bonita época. Perdida de locura navideña. Sentí que alguna cosa habría de pudiese hacer. Así que, para subir un poco el ánimo, me he hecho con un montón de lucecillas de navidad, y las he colocado por toda la casa. Cada habitación está decorada con estas, incluidos el baño, el salón y la cocina. Y pues sí, parece una atracción de feria, un circo, la casa de Joyce Byers, un antro, un tablero de coche averiado, pues sí. Pero no hay ningún problema en ello, porque la verdad: ¡nos encanta!

En cierta forma las luces son sinónimo de navidad. Si no miren este video, y eso sí, no se pierdan la cara del perrito. No entiendo cómo puede caber tanta ternura en un ser tan pequeño.

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