Pedazos de tiempo

Me descubrí detallándolas. Me habría gustado tomarles una foto a hurtadillas, pero no llevaba cámara, aunque realmente no me hizo falta. Con mis ojos pude registrar a la perfección sus siluetas. Estas mujeres de avanzada edad, conservaban la evidencia de la belleza que les debió acompañar durante su juventud. Eran tres de ellas. Lucían perfectas, he de reconocerlo, sus cabellos perfectamente peinados, sus rostros perfectamente maquillados, sus conjuntos perfectamente combinados y sus accesorios perfectamente colocados. No hay forma de que esto se aprenda, ha de ser un gen, y estas mujeres crecieron con ello. Y el paso del tiempo no parece haberlo afectado. No pude hacer más que admirarlas, por un rato, sin que ellas lo notaran. No tardó mucho en surgir la interrogante: ¿cómo seré yo a su edad?, o yendo un poco más allá ¿llegaré yo a su edad? Nada como ellas, me respondió mi voz interior, un tanto chocante pero totalmente acertada, tanto, que me sentí ligera. Claro, si nunca he sido de atender a ser vanidosa, y para ser honesta a medida que pasan los años menos ganas siento de preocuparme por cosas como estas. Maquillaje, zapatos, conjuntos, no es algo que ocupe mis pensamientos. Ni siquiera un poco. Mis canas, mis arrugas, ojeras y cicatrices me traerán sin cuidado.

Cada pedazo de tiempo que avanza, la vida se me vuelve más clara. No encuentro forma de que un polvo pueda ocultarme, o que mi apariencia me perturbe al punto de dedicarle mis preciados pedazos. ¿Cómo seré yo a esa edad? Sí me lo pregunto, pero no me intriga. Mis manos, mis pies, mi espalda y mi pecho, incluso mi ombligo que late como late la vida y mi corazón. Serán como tengan que ser.

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