miércoles, 29 de octubre de 2014

Todos los miércoles....

...merecen una canción. 

Y hoy, aprovechando que el otoño parece querer quedarse (¿?), apetece un ratito de Eric Clapton..



"Autumn leaves"
Eric Clapton



¡Feliz miércoles!






viernes, 24 de octubre de 2014

Decisión tomada

Pues sí, me ha costado lo mío pero finalmente he decidido dar el salto y me he comprado un lector electrónico, un kindle para ser más exactos, hoy mismo lo he encargado. Como he dicho me ha costado lo mío tomar la decisión, prescindir de ese otro magnetismo de un libro como es su tacto, su olor, incluso el encanto de pasar páginas me ha costado un horror, pero es que ni mis ojos ni mis estanterías aguantan más. Es que voy leyendo los libros y no veo la letra!, la maldita presbicia que cada vez me tiene más frita. 

En fin, que ya está hecho, supongo que me llegará la semana que viene. Eso sí, como no tenía ni pajotera idea de como funcionan los kindles (o cualquier libro electrónico) he estado mirando vídeos, informándome un poquito, en fin...


¿Vosotros habéis dado el paso? ¿alguien tiene kindle? ¿cuál es vuestra opinión?


¡Feliz fin de semana! :)




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miércoles, 22 de octubre de 2014

Todos los miércoles merecen una canción...


Y hoy apetece mucho escuchar "I Never Learn" de Lykke Li...




¡Feliz miércoles!



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jueves, 16 de octubre de 2014

Tiempo irreversible






Una de las cosas que me está trayendo el otoño es la voluntad (de momento firme) de salir cada tarde a caminar un ratito. Conozco y reconozco mis límites físicos, pero aún así intento traspasarlos cada día una línea, un paso, un milímetro más. A veces el dolor me duele en el peor sitio y la voluntad se vuelve tan traslúcida que me cuesta un horror remontarla, pero soy cabezota, mucho, e insisto. Por suerte R, el otoño y los chuchis me acompañan y hacen más llevadera la cruzada. Los críos...bueno, los críos se apuntan día sí, día no y día tampoco. Cada vez les cuesta menos despegarse de nosotros, prima más el quedar con sus amigos o disfrutar de un ratito a solas en casa, jejeje. Es ley de vida, claro, y hay días en los que me alegra que así sea y otros en los que me apena tremendamente ser consciente de que el tiempo, como su infancia, vuela de forma irreversible. En fin, de lo irreversible aprendo a hacerme un nudo en los zapatos y seguir caminando, procurando mirar lo menos posible hacia atrás, algo a lo que soy demasiado propensa. Ahora intento disfrutar más del horizonte frente a mi nariz, del aroma de los días que me traen, enteritos, nuevas posibilidades. Seguimos aquí, seguimos en pie, retengamos la vida en los pulmones y celebremos cada día como lo que es; un regalo invaluable, un montoncito de tiempo irreversible.

En la foto de la izquierda, mis chuchis :)

Me encanta el sol de tarde...




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miércoles, 15 de octubre de 2014

Todos los miércoles merecen una canción... y un premio!


Hoy, no sé, pero me apetece una de esas canciones suavecitas y envolventes, qué os parece?...

"Sky Blue sky" de Wilco



Y no queda ahí, no, no, este miércoles la canción viene con un premio bajo el brazo!, desde el precioso blog: Entre suspiros y un café -recomiendo visitarlo porque es del todo enriquecedor- me llega un regalito (gracias, preciosa!) que ha supuesto toda una sorpresa y que quiero, como no, hacer extensivo a todos quienes dedicáis un ratito de vuestro tiempo acompañándome en ésta andadura de letras, fotos y cotidianidad.



La norma, si no me equivoco, es nominar a 7 blogs que me parezcan inspiradores, cosa difícil, porque todos los de mi lista lo son para mí, pero en fin, aquí van siete:

1. Barcos de papel
2. La Fragua
3. Ein Tag mit Pepa
4. My World
5. Es paperets
6. Autodidacta
7. Mar y Estrellas


¡Feliz día a todos!



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miércoles, 8 de octubre de 2014

Todos los miércoles merecen una canción


Y ésta me parece perfecta para remontar la mañana (y el día entero)

 No os perdáis el vídeo, a ver quien se resiste a moverse... 

;)



Pegadiza, eh?

¡Feliz miércoles!





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martes, 7 de octubre de 2014

Siete días tiene Octubre…



Siete días tiene Octubre y ya me roba el alma. Empezó con ese amanecer de arriba a la izquierda, entre un extraño tráfico en el cielo, les llaman Chemtrails y sinceramente no le encuentro demasiada lógica a tanto circuito aéreo, todas esas X marcadas en el cielo, no sé...en fin, misterios...(o no). El amanecer y el otoño, aún juguetón con las temperaturas (llevo a los críos medio disfrazados por la vida, ¡no sé qué ropa ponerles!, bueno...eso al pequeño, porque el mayor, con 14 añazos, ya decide cada mañana qué ropa se pone, un alivio para mí, la verdad), lo que decía, a pesar de lo elevado de las temperaturas el otoño se proclama, esos colores en el bosque, esas setas (que en catalán se llaman "Apagallums", cosa que no sabía) esas hojas, esos tonos, son inconfundiblemente otoñales. El otoño, el bosque, las hojas...y muchos momentos para recordar a mi abuela Pilar que en estos días hubiera cumplido 100 años...(cuánto, cuánto, cuánto te añoro, yaya). El recuerdo de mi abuela, nuestros paseos y en el centro de todo (siempre tú ♡). Tú y un montón roscos, porque desde que me encapriché de un molde azul (me falta cocina para tanto cacharro) no he dejado de hacerlos. Roscos, enroscarme y perderme robándole ideas al libro de Jamie Oliver, que te adoro Jamie, pero eso de los 15 minutos no te lo crees ni tú, y de nuevo pasear y quedarme prendada ante esos atardeceres que te traspasan más allá y te funden en esa maravilla. 

Siete días tiene Octubre, siete, y ya me enamora...



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miércoles, 1 de octubre de 2014

Esa otra primavera


Que el otoño me recompone es un hecho. Y no sólo porque es la estación en la que mejor me encuentro físicamente (cosa que me motiva) sino porque además me regenera interiormente. El otoño es belleza, es tregua, es mi arrullo particular, mi estación. Pero esta vez siento que me recompone de distinta manera. No sé si por aquello de “si siempre haces las cosas de la misma manera obtendrás los mismos resultados” pero he empezado a mover fichas en diferentes direcciones y posturas. En especial he recolocado mi ánimo mirando al sol, al horizonte, a las posibilidades, a los cambios y, sobre todo, a la calma que ofrece el bajar los brazos y dejarse llevar. Últimamente tenía la sensación de revivir un bucle demasiado ahogadizo, repleto de responsabilidades de todo tipo (mías y de los demás), esa manía mía por intentar abarcarlo todo, por controlar las estructuras de ese mecano que hace más amable la vida. No siempre es así y compruebo que es bueno (más que bueno, incluso saludable) el derrumbe de piezas que permite nuevas formas, nuevos giros. Hay que saber delegar, abrir la mano y dejar que todo fluya sin más.

Como si fuera fácil, eh?

Yo estoy aprendiéndolo, o al menos intentando ponerlo en practica poco a poco, día a día. Por suerte el otoño -esa otra primavera de mi alma- es un buen aliado.