jueves, 4 de septiembre de 2014

El placer de detener el tiempo


Septiembre. Cuatro páginas deshojadas y el día gris, dulce. Soy de las que en Agosto, con todo el tiempo vacacional por delante, no consigue abrir un libro o pegar una puntada por mucho que se lo proponga. No sé, soy consciente que el verano llama a los viajes y a la aventura tanto como a la lectura y a los hobbies de relax. Invita al descanso, a detener el tiempo y paladearlo así, entre líneas, en su jugo, despacito. Y si es con un gin tonic en la mano, mejor que mejor. Pero yo no puedo, el verano me aparta de todo aquello que implique sedentarismo. Sus días largos y esa luz brillante y tentadora me incitan a callejear, a salir, a no parar. Además este año el calor ha sido tan moderado que ha conseguido que hiciera las paces con esta estación que siempre he aborrecido de principio a fin (¡odio el calor!). Quizá por ello, porque el calor no ha sido intenso y el dolor ha cesado un poco, por lo que no he parado quieta ni un sólo día. Es ahora, cuando el verano ya va caminando de espaldas, cuando se me relaja el alma y empiezo a recuperar esos buenos hábitos que tanto me apasionan. Y el blog, por supuesto, es uno de ellos :) 

Os dejo aquí una de las canciones que me han acompañado este veranito:



¿Y vosotros qué tal? 

¿os ha tratado bien el verano?

:)



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