viernes, 30 de mayo de 2014

Reinventar la luz...


Hace ya algunos años, justo al empezar ésta andadura, alguien me dijo que un blog era "como una pequeña casa". Me gustó esa comparación, quizá por ello disfruto tanto cambiando el color de sus paredes, colgando nuevos "cuadros" en sus márgenes, experimentando con la plantilla, jugando, siempre jugando..

Katie Melua arriba en el blog (ya sabéis que podéis pausar el reproductor fácilmente), es una canción que ya compartí en su día pero que hoy me acompaña desde primera hora. Me encanta la dulce cadencia de su voz, ¿no os parece que hay voces que son perfumes?


Pequeño collage

1.- La paz de Duna cuando descansa al sol, ese cruzar de patas que siempre va acompañado de un suspiro hondo y largo. Mirándola resulta fácil relativizar, apartar la bruma y sumergirse en su calma.
2. - Me apasiona la lluvia en el cristal, podría quedarme horas (exagero, claro) viéndola dibujar formas en la ventana.
3. - Recuperar un instante, reinventar la luz y los colores, aferrarse al buen ánimo.
4. - Soy una coleccionista nata de piedras, me apasionan desde niña y creo haber contagiado ese entusiasmo a mi hijo pequeño. El otro día encontramos esa piedra blanca en pleno bosque, nos extrañó su forma perfectamente redondeada, es una piedra de río lejos de casa, pensé (no había ningún río cerca).
Cuando la cogí, no sé bien porqué pensé en Javier Sierra y sus Adamantas, ¿será ésta también una piedra mágica?, seguro que sí, porque llevo varios días revolucionada (las hormonas también ayudan, que sí),  con unas ganas locas de desenroscarme el maldito dolor de rodilla y salir a bailarme la vida entera...


Feliz fin de semana a todos... :)


❀ ❀ ❀

martes, 27 de mayo de 2014

El guardián de nubes...

El sol es un guardián de nubes. Que sí, que lo sé bien, disimula pero cuando le viene en gana las saca del bolsillo derecho del pantalón y las coloca ahí delante para desaparecer un rato ;). 

Mi humor de ayer estaba así, despeinado, enredado, acumulado, y aunque el texto de la entrada anterior lo escribí hace ya tiempo se me amoldó como un guante al corazón. Porque a veces a una le falla el almíbar de los ojos y estalla ante la vida. Y este blog, este pequeño rincón atemporal, es una cajita dónde recojo todos mis estados, tanto los vaporosos como los sólidos. Así soy yo.


Por la tarde, después de la lluvia, el cielo me regaló una escena preciosa. Me sonreí al contemplarlo porque así me sentía..."ennubecida" perdida pero aferrada a esos rayos de sol que siempre me desnudan la esperanza. Le dije al astro rey que a pesar de todo me guardara bien las nubes, ya sabes, por si otro día necesito desaparecer, descargar la bruma y lloverme el alma.


❀ ❀ ❀


lunes, 26 de mayo de 2014

Egagróprilas


Llueve. Cambio el color del blog, me distraigo mientras escucho el burbujeo de los macarrones al hervir. Hace nada he quitado la radio y sus malditas voces para regalarme unos minutos de silencio sepulcral. Me pregunto qué marca la diferencia. Dónde empieza y termina esa línea divisoria que forma una frontera, una aduana entre tú y otros, es algo que me cuestiono desde niña. Cada vez me resulta más difícil pasar desapercibida y amoldarme a la cubitera anatómica, mezclarme entre las mujeres de mi edad y seguir las conversaciones como una autómata. Me ahoga esta sociedad, siento que me difumino, que desaparezco en mí. Me extingo dentro de un cráter ahogadizo en el que me pueden las ganas de enviar a la gente a la mierda y decirles que me aburre inmensamente tanto borreguismo. La sociedad es una lacra para sí misma, está plastificada, tan embutida en su piel de neopreno colectivo que no transpira, no resurge, no muda, no escupe, no evoluciona.

Me cansa todo ese teatrillo circense en el que parece obligatorio digerir los tópicos sociales y adaptarse al patronaje para no ser considerado un rara avis. Pues lo soy, lo soy con todas mis células y todas mis líneas. Lo soy desde el eje de mi feminidad hasta el centro abierto de mis complejidades, todas, incluso las mentales. A veces, cuando la espiral aprieta y el inconformismo me araña el cielo de la boca, tengo ganas de palmear y despertarme (con mi gente) en otra época, otro lugar, otro cielo.


Otra vida.



viernes, 23 de mayo de 2014

Enciéndeme una flor..

Descoso una a una mis cicatrices para hilvanarme la ternura en las manos. Estos días dejo que lo sencillo se apodere de mí y es precisamente en el centro de esa pequeña luz donde atrinchero mis ganas y recargo mis fuerzas. Me digo a mí misma que cada viernes subiré al blog un pequeño collage de instantes, pero lo digo con la boca chiquita, eh?, porque me conozco y sé que a veces yo, sé que no siempre me, sé que..


1- Cajita-conejo a rayas hecho en el cole por J (ya sin bombones dentro, snifff)..
2- Si fuera hada viviría entre esos pequeños pétalos.
3- ¿Encendemos una flor?
4- Lo encontramos sobre un container de basura, desahuciado, sucio y con un brazo roto. Mi peque se enamoró de él nada más verlo (admito que yo también), esos ojillos negros brillantes tenían historias que contar y prometían achuchones, así que nos lo llevamos a casa, lo lavamos, mimamos y zurcimos. Desde entonces nos parece que "Ninu", el peluche orejotas, no ha dejado de sonreír... :)


 ¡Feliz fin de semana!  :) 




 ❀ ❀ 

lunes, 19 de mayo de 2014

Breverías + video


Despertar en domingo y burlarse del reloj y su tiranía. Sonreír feliz como un peluche junto a una ventana. Desayunar sin prisa. Permitirse caprichos (y churros). Tus cereales de choco. Mirar al cielo (ser nube). Sonreír feliz como una rana verde fosforito. Besar tu frente de cepillo. Adormitar sobre una silla roja. Poner miguitas de magdalena a los gorriones. Contemplarlos en silencio. Sentir el viento. ¡Ya tenemos cerezas!. Plantar los pequeños cosmos (¿de qué color serán las flores este año?). La felicidad de un minúsculo huerto. ¿Porqué me dará tanta paz la ropa tendida al sol?. Margaritas y abejas. ¿Y tú de quien eres?. Mirar de nuevo al cielo (ser destello). Hacer empanadillas caseras con mucho cariño. Vinito. Ensalada de patata rica-rica. Helado de vainilla y cereza (¿quieres?). Sonreír feliz. Sonreír como Duna tumbada en el jardín. Sonreír, sonreír, sonreír..



(Ahora me ha dado por hacer videos! jejeje, eso sí..dura poquito, recomiendo conectar el audio y subir volumen porque la canción es...¡bellísima! :)

❀ ❀ ❀

miércoles, 14 de mayo de 2014

El humor está en el aire...

Me considero una persona de risa fácil, en serio, de hecho mi madre sostiene que sonreír fue una de las primeras cosas que hice al nacer. La sonrisa, pienso, es de los mejores regalos que pueden hacerte. La sonrisa es como un buen beso o un abrazo, te abriga, te calma, te colma, te excita, te enamora... La sonrisa es curativa, el mejor de los analgésicos (capaz de arrancarte el dolor de cuajo), es...no sé, algo así como la mercromina del corazón o la primavera de las emociones, y a mi me encanta la gente que sonríe con la boca, con los ojos, con los andares, hasta con las manos he visto pegar alguna que otra carcajada. 

Y yo sonrío, sonrío porque me gusta hacerlo, porque me nace. Salvo cuando me cuentan un chiste. Entonces la sonrisa –dientes y labios incluidos- ¡zaca! se me cae al suelo plana. Lo confieso, no me gustan los chistes. Pero nada, ni un poquito, ni un “así”, nada de nada, es un hecho. Incluso me fastidia bastante que me los cuenten. La razón? la desconozco, pero me pueden contar un chiste buenísimo y quedarme tan fría como una estatua de mármol (lo disimulo, eh?). Supongo que una de las razones es saber de antemano que la persona que lo cuenta espera que te rías (normal), y no hay nada que más me mate la risa que esa expectativa. En fin, soy así de rancia y boba, qué le vamos a hacer. 

Anoche, cuando los críos ya dormían, nos dispusimos a ver “En el aire”, el programa de Andreu Buenafuente (grabado del día anterior, claro, porque lo dan tan de madrugada que soy incapaz de estar despierta). Confieso que el humor de Andreu es terapéutico para mí, en mayor o menor grado siempre consigue sacarme sonrisas. Ayer no fue una excepción, pero lo que de verdad consiguió hacerme reír de lo lindo fue este vídeo justo al final del programa...


(yo tampoco sabía que un hamster tuviera tal capacidad de almacenaje! jaja)

Aisss sí, lo prometo son precisamente éstas, las cosas más sencillas, espontáneas, absurdas e incluso infantiles las que más me enamoran.  Me fui hacia la cama sonriendo como una niña por el pasillo..

:)



❀ ❀ ❀

viernes, 9 de mayo de 2014

Dancing in the kitchen


Últimamente voy acelerada, ansiosa. Camino por la casa sintiendo el runrún constante, como si me faltara por hacer mil cosas, como si estos brazos pudieran abarcar (que no pueden) mucho más. No estoy en calma. Me despierto por las mañanas con la sensación de no llegar, no sé a qué ni a cuánto, ni siquiera a dónde. Me digo que quizá parte de culpa la tenga la cortisona, pero en realidad hace ya mucho tiempo que siento una ansiedad arremolinada aquí justo, en pleno pecho (más bien tirando al lado izquierdo, donde el hambre vital me muerde las esquinas del corazón)

Cuando me siento así me da por cocinar. Y mira que yo soy poco cocinitas, eh?, pero no sé, cocinar, buscar recetas y experimentar me permite mantener activas las manos y calladita la mente. La casa se llena de olores, la mesa de platos y yo de harina. Pongo música y la cocina se convierte en una diminuta nave espacial en la que incluso me contoneo y canto a mis anchas, “dancing in the raaaaaiiiiiiiinnnn”, por cierto, yo soy cero fan de eurovisiones pero este año confieso que me gusta la canción de Ruth (la he dejado en el reproductor de arriba por si alguien quiere escucharla)

El otro día encontré en una revista del 96 (flipa) una receta de buñuelos. Arranqué la página y la colgué en el corcho de la cocina para que no se me olvidara hacerla, y menos mal, menudo éxito en casa!. Tengo que decir que es de las que a mí me gustan: facilísima-facilísima y riquísima-riquísima.



Aquí os la dejo por si os animáis a hacerla. 

BUÑUELOS DE CALABACÍN
*- Ingredientes (4 personas):
- 2 calabacines
- 2 huevos
- 150gr de harina
- aceite
- 1/4l. de leche
- 1 ajo (opcional)
- sal y pimienta

Se lavan los calabacines, se cortan las puntas y se rallan, se cuelan bien, apretando para suelten el máximo de agua posible. Una vez hecho se introducen en un recipiente junto a los huevos, el ajo (bien picado), la leche y la harina. Hay que mezclar bien hasta lograr una masa suave (como un puré), bien integrada y sin grumos. Salpimentar al gusto.
Calentar el aceite en una sartén y con la ayuda de una cuchara vais echando pequeñas cantidades. Freírlos hasta que queden bien dorados por ambos lados. Yo recomiendo no hacerlos muy “gordotes” porque pueden quedar crudos en el interior. Al menos en casa nos gustan así, más bien planitos. 

Et voilà!, servir y comer :)


¡Buen fin de semana!


❀ ❀ ❀



jueves, 8 de mayo de 2014

A un milímetro




Y seguro que la distancia entre una letra y otra es un simple salto de voluntad. 
Como me gusta Albert y esa inercia/energía suya capaz de mover universos..



❀   ❀   ❀

martes, 6 de mayo de 2014

Un lugar

Adoro ir a la laguna. A ver, en realidad no es una laguna sino un pantano pequeño, pero no sé, desde el primer momento que lo descubrimos lo bautizamos así, "la laguna de la Duna", que además rima. La laguna está relativamente cerca de casa, pero con mi rodilla rozando la monumentalidad decidimos coger el coche y ahorrarme así el trayecto. Por cierto, esto me recuerda una cosa que he decidido: en cuanto pueda voy a sacarme el carné de conducir (algo que merece otro post...porque entre otras cosas a mi edad me da pereza y vergüenza a partes iguales, bueno, gana la pereza por goleada, la verdad)


Ir a la laguna me reconcilia con mis pies. Una vez allí el tiempo se detiene y durante el corto circuito que implica el paseo voy dejando capas de pesadumbre tras de mí. Se podría decir que es un lugar que me equilibra al cien por cien o casi. Bordear el agua, acercarme a la orilla, contemplarla al caminar y ver como cambia su luz me invita a enterrar los pensamientos con espinas en el fondo del olvido, o del absurdo (que debe ser una zona oscura, poco ventilada y llena de arenas movedizas).

Es importante tener un lugar en el que refugiarse cuando el plomo de los días y las preocupaciones te impregnan las pestañas y el ánimo.

Yo soy afortunada y al margen de estos tengo varios "lugares" imprescindibles. Lugares dónde soy sin más y con todo. Pero estos lugares son tan especiales que tienen piernas, brazos y unos corazones que son el motor, el circuito y el sentido entero de mi vida.

Por cierto, al volver de la laguna e ir a buscar el coche, no pude evitar llevarme este pedacito -diminuto- de calma.
Os lo dejo aquí.. :)



(el sonido está muy bajito, recomiendo subirlo)

❀  ❀  ❀

viernes, 2 de mayo de 2014

Me pareció que la flor se lamía el corazón..


1977

No, no es que sea ese mi año de nacimiento (ojalá jeje) sino un filtro de Instagram que nunca antes había utilizado y que ahora me hechiza. Quizá porque ese colorido irreal me transporta a un tiempo de infancia aterciopelado y dulce, o quizá, -seguramente- porque tengo aborrecidos absolutamente todos los filtros de Instagram. No lo sé, como tampoco sé la razón por la que no acabo de sentir que es primavera hasta que no pongo margaritas en la ventana de la cocina. Tenerlas ahí se ha convertido en toda una tradición. Me gusta verlas mientras cocino, mientras les preparo el desayunos a los niños o me tomo un café con azúcar de calma.


Margaritas, sol, primavera.. y un café a media mañana. Diminutos pétalos de cotidianidad que consiguen lamerme a mimos el corazón y hacerme sentir bien. Muy, muy bien.

¿Y a ti?

¿Qué cosas te lamen el corazón?

:)


❀ ❀ ❀