miércoles, 30 de octubre de 2013

Paranoia de las 14:53h

Quiero vivir en el centro de una emoción con plumas, que me evoque días cálidos, sentimientos de mermelada, luz, ternura y regocijo. Quiero salir del tungsteno, del ámbar de la catarata que recubre el cristalino social y deriva en la punta de una flecha invisible. Quiero, ante todo y con todas mis fuerzas, coserme las pocas neuronas al dobladillo del empeño y huir de la polilla, ignorar la viciada luz del fluorescente y hacerme hueco en la llama original…(penetrar en ella, en el núcleo de aquellos momentos que aún guardo escondidos en el séptimo cielo de la boca). Quiero sacudirme las pulgas del conformismo y atrincherarme sólo en lo vital, en aquello que confluye en las páginas erosionadas de una herida cicatrizada. Y allí, muy al fondo de la cueva, junto al dios de la gran hoguera, tatuarme un deseo inmortal...