jueves, 24 de mayo de 2012

"Umbilicalear" o el origen del verbo ausente (título raro-raro, pero yo me entiendo)

Le comentaba el otro día a l'Exorcista que todo es cíclico y que a veces me parece que revivo etapas de mi propia vida, como si a pesar de los años nada -en mí- hubiera cambiado y me tropezara con los mismos tópicos. Siempre vuelvo a la umbilicalidad de la espiral interna. Siempre tiendo a retroceder a la casilla de inicio, ¡ruuunn-ruuunn!, nada se detiene bajo el circuito de mi complejidad (en serio que ahora me comía una tableta entera, eh? del blanco, del que hace "clack" al morder y te nubla los ojos de gusto). Hoy me canso de mí, me peso desde los hombros, así que podría hablar de la crisis (no sólo económica) que nos sacude, de cómo y cuánto me rejoden los malditos recortes en educación y sanidad, de la vergüenza que siento al oír balbucear (porque de hablar, nada, y de decir, menos) a algunos políticuchos y políticuchas de grandes bocas y diminutos cerebros, de lo que pienso sobre la real tomadura de pelo que reina en este país, podría hablar de ese cáncer fantasma que está creando una metástasis de aborregamiento sociomental que me acojona, del pánico que me da el "futuro" que estamos forjando a nuestros hijos, podría hablar de fútbol (¿fútbol? no hay nada que más me traiga al pairo), hablar de tantas y tantas cosas que me zarandean la razón, pero en realidad no es ese el sentido de este blog, tan enyomismado (quizá), tan umbilical (seguro), pero tan necesario para recuperar esa armonía que consigue organizarme la agenda emocional, el origen del verbo ausente (mira que soy rara).

Este es un "diario de cosas pequeñas" como yo, y bien pensado cuando (por fin) haga la mudanza de este blog creo que ese podría ser su nuevo título.

My Immortal by Evanescence on Grooveshark

(Sin cuña publicitaria...¡gracias, Carol! ;)


martes, 22 de mayo de 2012

At home


Ser tan invisible como una idea fugaz, un suspiro.
Hay días de cobijo, días de hablar bajito y en diagonal
(así, hacia adentro, como si una se lamiera las aristas del alma)
días en los que siento que no hay mejor refugio
que el templo de mí misma.


Subir el volumen y cabalgar en el minuto 01:11 de ésta canción me despierta el instinto más primario y me remueve las pecas.

¡Todas!

Hasta las del alma.



jueves, 17 de mayo de 2012

Sin título


Teresa recorre el pasillo a la velocidad de la luz. A pesar de su corpulencia tiene el alma tan vaporosa que sus pies se mueven como los susurros de una geisha....shiuuu...shiuuu...shiuuu, algo tiene su musicalidad que me transmite calma, como si al caminar allanara el flequillo en punta de este suelo gris.

Vengo al ordenador pero no me concentro más que en la ventana y los viejos sauces. Al contemplarlos se me escapan dos suspiros desde los ojos y me voy volando al charco donde, anoche, las ranas del parque dieron un concierto de rock.



miércoles, 16 de mayo de 2012

( ... )


La kriptonita de mis huesos me paraliza el instante.
Y casi
(casi)
lo agradezco.


martes, 15 de mayo de 2012

De la tinta del tiempo

He vuelto a dejar los ojos sobre las jardineras del ático. He querido volver 20 años atrás cuando desde ésta misma ventana escribía cartas interminables a M y le hablaba de ese lugar, ese ático de la esquina que siempre estaba repleto de flores. "Algún día viviré allí arriba" le decía, y te escribiré abrazos oceánicos en cartas interminables que enviaré en el aire. Con M siempre mantenía intacto el pacto del tiempo y la distancia, si algo nos asfixiaba la vida concluíamos en un vuelo raso hacia las jardineras de viejo ático para que nada nos dañara mentalmente el corazón.

Nunca pude abrazar a M y jamás subí al paraíso aéreo de aquel viejo ático pero hoy, mil años después, añoro la sensación de escribir cartas interminables. Miento. No es la sensación de escribir cartas lo que añoro sino la imperiosa necesidad de vaciar el cuenco de la emoción sobre un puñado de letras con alma.



lunes, 14 de mayo de 2012

Y es que no.

Los niños de la plaza juegan con pompas de jabón, mientras hablo las veo elevarse sobre el aire, una de ellas parece que va a cruzar la carretera en mi dirección pero no. Cuelgo el teléfono y me invade una extraña sensación de ausencia. No me acostumbro a los giros, no sé si forman parte de la madurez o la estupidez personal, sólo sé que sigo sintiendo vértigo cuando percibo el granito inmaculado en el corazón de una voz, la memoria se me vuelve entonces plastilina al intentar recordar un idioma común. El tiempo pasa para todos, vale, y es indiscutible, inevitable y un montón de blablablés, pero...¿por qué cambia tanto la gente?

¿por qué mudan de lugar el brillo de unos ojos dentro de sí mismos?

Y es que no, no lo consigo.
No me acostumbro.

No.

domingo, 13 de mayo de 2012

De caramelo y luz

S. se marcha dejándose la primavera sobre la mesa del salón, la veo despedirse desde la puerta, me hace un gesto cómico y sonrío. Hay fiesta en la calle, oigo la música mientras estoy sentada con Javier en el jardín. Abro el libro y antes de evadirme miro al cielo de mármol, dos gorriones pasan por encima de mí, la música se eleva y nos atrapa. He de regar las verbenas y el almendro, pienso de pronto, no sé...por un momento me siento extraordinariamente feliz, en paz, en armonía con el cielo, la música, los gorriones, las verbenas. Observo el pequeño hueco de mi vacío a vista sideral, está ahí rebosando un líquido casi dulce. Quien sabe. El plancton de la paciencia me tienta bajo el polvillo solar. Suena Buika, cierro los ojos y me regalo un diminuto orgasmo de caramelo y luz...




martes, 8 de mayo de 2012

De esas cosas varias

La infiltración de ayer en la rodilla me paraliza el cuerpo, aunque parece que en vez de corticoides me hubieran inyectado anfetaminas o alguna poción mágica que me tiene en un zumbido activo constante, debería haber un antídoto para la aceleración mental cuando una tiene que estar con la pierna inmovilizada. No importa, desde mi esquina del sofá tengo vistas tremendas hacia mis abismos y me gusta repasarlos con el índice para ver si ceden o se vuelven aún más insondables. Tiro piedras a la lejanía y espero, luego me pongo a visitar blogs y la calma me vuelve al cuerpo...es un trayecto tan mágico...y es que hay blogs (muchos de ellos me acompañáis y formáis parte ya no sólo de mi lista de indispensables sino de mi cotidianidad) que desde luego deberían ser considerados patrimonio de la humanidad. Hay gente que escribe como los ángeles, gente con un talentazo que me deja las pestañas en pura levitación. Os disfruto, joder ¡cómo os disfruto!. Luego vuelvo a mi rincón con rabia por no poder comentaros, y es que desde hace un tiempo (antes incluso de la pésima nueva interfaz a la que no me acostumbro...y conste que a mí blogger -precariedades y pestes aparte- me gusta) que este rinconcillo de margaritas me da problemas tanto para comentar como para publicar, incluso el correo se me pone de morros!, no tardaré en abrir otra cuenta...pero ya os informaré. Decía que vuelvo a este mi rincón y me doy cuenta de las bobadas que suelo poner, entonces recuerdo que abrí este blog como terapia fuera de todo, incluso de mí, que jamás releo lo que vuelco en él y que no tiene métrica, ni lógica, ni más sentido que ser el pulmón de mis dedos. Y, aunque parezca de lo más pueril, os juro que ser consciente de esa tontería me hace paladear una pequeña libertad con sabor a oxígeno.






domingo, 6 de mayo de 2012

Perfect moment

Incienso frutal, ropa cómoda, calcetines suaves, elegir un libro con vistas panorámicas y atrincherarse en una esquina del sofá. Hacer de esa esquina un templo y de este momento una isla silenciosa.

Volar.

¿Hay algo más tentador para una tarde de resaca emocional?

viernes, 4 de mayo de 2012

Que no


Llaman al teléfono.
Familia. 
Invasión.
Digo que hoy no, 
que me voy, 
que nos vamos. 
Malestar. 
¿Borde? 
Pues vale.

Sólo somos astillas, pienso, 
sólo astillas.