sábado, 23 de junio de 2012

Mermelada de sol

R. corta el cesped, el olor a hierba fresca me gusta y me cala, el cielo está tan, pero tan azul que al mirarlo se me escapa un suspiro hondo de calma, cierro los ojos y dejo que el sol me multiplique las pecas y la ilusión. De pronto pienso en mi hermano y en el peso de su voz tras el teléfono, ¿cuando volverá la paz a esta familia?, ¿cuándo ésta maldita crisis dejará de devorar a la gente buena?. Me reordeno el ánimo con dosis de mermelada solar, hoy no quiero espinas de plomo, me digo y me repito, que esperaré la noche acurrucada en cualquier orilla del firmamento.

3 comentarios:

  1. La verdad es que todos tenemos alguna espina de plomo.Una mirada.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta leer tus pensamients y reflexiones,tus palabras están llenas de poesía y haces de lo cotidiano algo especial
    Un Beso

    ResponderEliminar
  3. Espina de plomo y mermelada solar: qué buenas imágenes!! Chapeau! Ay, si se pudiera exorcizar espinas de plomo a dosis de mermelada solar... Abrazo grande, Mairló!

    ResponderEliminar

*** No siempre puedo contestar los comentarios de forma individual, no siempre puedo visitaros y corresponder como me gustaría, pero siempre, siempre, SIEMPRE os atesoro.

Gracias, de corazón, por vuestra compañía. ***