viernes, 22 de junio de 2012

El perímetro de un instante

Último día de escuela, hoy tocarán juegos de agua y baloncesto, J sale por la puerta dando más saltitos de lo habitual. Verle me pinta tantas sonrisas que no me caben en el corazón..

No son ni las 10 y ya me abraso. El verano es mi antiestación, lo confieso..odio rotundamente el calor (lo soporto sólo porque me arrima un poco más al otoño)..pero si debo elegir algo me quedo con la libertad de los tirantes, el vuelabrisa de una falda, las chanclas de margaritas y el sabor a sal de tus hombros. Me quedo también con la tregua de la madrugada, esa brisa que me recibe en el jardín a primera hora, ella y yo a solas acariciándonos los pulmones como si nada en el día estuviera (aún) contaminado por ningún sonido, ninguna identidad plomiza, ningún meteorito anímico orbitandome la mente, sólo el aire fresco lamiéndome los ácaros de la esperanza y ese azul sobre los árboles, ese preludio, esa promesa en la luz..


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