domingo, 13 de mayo de 2012

De caramelo y luz

S. se marcha dejándose la primavera sobre la mesa del salón, la veo despedirse desde la puerta, me hace un gesto cómico y sonrío. Hay fiesta en la calle, oigo la música mientras estoy sentada con Javier en el jardín. Abro el libro y antes de evadirme miro al cielo de mármol, dos gorriones pasan por encima de mí, la música se eleva y nos atrapa. He de regar las verbenas y el almendro, pienso de pronto, no sé...por un momento me siento extraordinariamente feliz, en paz, en armonía con el cielo, la música, los gorriones, las verbenas. Observo el pequeño hueco de mi vacío a vista sideral, está ahí rebosando un líquido casi dulce. Quien sabe. El plancton de la paciencia me tienta bajo el polvillo solar. Suena Buika, cierro los ojos y me regalo un diminuto orgasmo de caramelo y luz...




10 comentarios:

  1. Que extraordinario ser capaz de disfrutar esos diminutos instantes en los que todo parece ocupar su espacio correcto.

    Feliz mañana

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  2. Un orgasmo de caramelo y luz ¡¡yo quiero!!

    Haces que todos disfrutemos de esos intantes, Ló

    Muchos besos

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  3. Me gusta, muy interesante.

    Gracias por el artículo,
    saludos,
    Francisco M.

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  4. Los orgasmos extra-corpóreos son fabulosos y absolutamente intransferibles.

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  5. Como me acaba de dejar un seguidor en mi blog, hay que vivir para disfrutar de los que nos queda y no ser prisioneros de lo que fue. Ese orgasmo no lo he probado, lo hare.
    Saluditosss!

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  6. Te digo lo que siento???...Envidia!!!

    Besucos

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