viernes, 20 de enero de 2012

Fiss

Recibo un email de mi prima desde un punto del planeta impaciente. Me pregunta cómo estoy y si he recibido su postal de Austria, le contesto que sí, que la recibí ayer y que la tengo colgada de un imán-buho en la nevera porque me hace una ilusión tremenda recibir letras palpables. Adoro las cartas que puedo tocar, saborear con las manos y llevármelas al paladar de los ojos. Cartas que están repletas de huellas dactilares y traen mochila y aromas de viaje, son tan fríos los emails...tan asépticos, le digo mientras pulso teclas de granizo, me parece que todas las palabras están deshidratadas y las emociones vienen en porciones, plastificadas o directamente envasadas al vacío.





10 comentarios:

  1. "emociones envasadas al vacío" creo que no lo podrías haber descrito mejor, los correos electrónicos pujan por la rapidez pero dejan de lado otros aspectos como el trazo de la letra y el olor.
    Primera vez que visito tu blog y quedo fascinado.

    Volveré.

    Héctor

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  2. Me gusta hasta el diseño de plantilla, Ló, chica comedora de margaritas

    Lo dicho, ¡volveré!

    Héctor

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  3. Mi querida, queridísima Ló:

    Espero y deseo que cuando leas estas letras, estés bien.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, cada vez nos
    intercambiamos menos palabras que podemos tocar.
    Los tiempos han cambiado y la tecnología nos ha llevado a los e-mails.

    Ló como lo importante es la comunicación y aunque esta sea más fría, yo espero tus posts.

    Espero saber noticias tuyas.
    Se despide atentamente
    tu amiga
    Esmeralda


    PD más o menos estas eran algunos protocolos de letras tangibles.

    T'estimo

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  4. Pues si, yo las cuelgo también en la nevera con un imán porque ya apenas recibimos cartas. Yo recibo desde hace tiempo una de Mallorca, de una amiga de mi madre y me encanta el ritual de abrirla, leerla...bufff

    Besos

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    Respuestas
    1. Tengo una nevera en la que no se pueden colgar imanes y siempre he querido una en la que sí, para poner dibujos (ahora los ponemos con celo), para poner postales y notas y sonrisas y palabras. Creo que es una de las cosas que le voy a pedir a la nueva casa.

      A mí también me gustan las cartas. Los emails... más bien poco, tampoco es que escriba muchos.

      Beso.

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  5. En esto te doy TODA la razón.
    Las amadas cartas de siempre,esas que el remitente ha dedicado un tiempo precioso a caligrafiar para ti,ese tiempo entregado,pensado para tí, ese ir a "echar la carta" y comparar un sello,el recibirla... ...es ya artesanía de la buena.
    Felicidades!!Esta año escribí tres cartas a mano.Y me sentí muy bien
    Besucs y que "canten" las cartas!!

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  6. Recién llegada a este blog... y aquí me quedo! Me ha encantado! Un beso y feliz sábado :)

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  7. Antes pensaba igual que tú, Ló, pero ahora que no hago otra cosa que darle al teclado y que me comunico exclusivamente por email o en persona, tengo que reconocer que la calidez está en lo que dices, no en el instrumento.
    De todas formas, el papel tiene una poesía especial. No te lo niego.

    Un abrazo.

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  8. Las cartas, tan lejanas en estos tiempos que corren
    y que bellezas muestran, pues en una carta el ser humano
    se muestra tal como es, con sus alegrías, tristezas
    y desventuras.

    Yo escribo muchas cartas, cartas no enviadas y tengo
    todos los libros donde se publican cartas de grande autores
    por ejemplo de Wilde es una delicia y el último que
    compré es de César Vallejo, te los recomiento.

    Tanto me gustan que mi primera novela, empieza y termina
    con una carta.

    Un placer tu post.

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*** No siempre puedo contestar los comentarios de forma individual, no siempre puedo visitaros y corresponder como me gustaría, pero siempre, siempre, SIEMPRE os atesoro.

Gracias, de corazón, por vuestra compañía. ***