sábado, 26 de marzo de 2011

De contorsiones y sonrisas..



Hoy he dormido mal, rematadamente mal, tan en diagonal que he arrinconado a R en la esquina superior de la cama y así lo he mantenido sin querer, obligado a una contorsión onírica hasta que se ha despertado y moviéndome la almohada me ha susurrado.."nena, me estoy comiendo la mesilla". Eran las 4h y ya no me he dormido. Es lo que tiene modificarme la diagonalidad y ponerme boca arriba, que me desvelo. He pensado en levantarme, pero hacía tanto frío que he recurrido a los pensamientos de colchón hasta que correteando por los minutos he hecho toda una regresión de recuerdos.

Mi madre sostiene que a las pocas horas de nacer yo ya sonreía. Le digo que no, que aquello no debió ser en absoluto una sonrisa sino más bien un movimiento mecánico, pero ni hablar, ella sigue erre que erre, empeñada en que yo sonreía, y es más -apunta levantando el índice- "era una sonrisa de felicidad y de triunfo, porque tú, aunque fuiste un regalo, te apuntaste a la vida de penalti y por el santo morro". Y luego mastica palabras por lo bajo "de ideas fijas hasta para ser concebida".

Hoy, mirando esa foto que me hizo mi padre con poquitos meses, he caído en la cuenta de que muchas veces sigo haciendo ese gesto instintivo de tocarme el pelo al sonreír, como una costumbre infantil de la que no he conseguido desprenderme.

No...si aún será cierto que soy de ideas fijas...

jueves, 24 de marzo de 2011

Bálsamos


Nunca he sido de morderme los labios y envenenarme. Primero porque no sé sostener el veneno en la boca ni aplastarlo bajo una capa de pintalabios. Segundo porque antes de intentarlo me lo trago y lo enquisto hasta tal punto que acabo escupiéndolo como los gatos, en forma de bola de pelos. Hoy, al hablar con M. y oírle decir que no tiene un puto puñetero domingo libre para dedicarnos, he notado el veneno sanguíneo recorriéndome las comisuras de las venas. He pasado la lengua y el sabor era tan sumamente amargo que mi cuerpo lo ha repelido y lo he escupido teléfono adentro hasta impactar, de forma inútil por desgracia, al otro lado del cable. Luego al colgar he seguido sintiendo el zarpazo en pleno estómago hasta que de pronto ha salido ésta canción por la radio y ...zas!, me ha animado.

Qué cosas, jamás de los jamases hubiera dicho que ninguna canción de este grupo pudiera rescatarme de un momento intenso de mala hierba.




Claro que bien pensado no sé si ha sido la canción u observar al de la barbita del video.... ;)

martes, 22 de marzo de 2011

De giros


De pronto se ha girado el día radicalmente. Ha pasado de ser soleado y primaveral a un invernal profundo, ha sido un giro repentino que he observado divertida desde la ventana, menos cuando el viento se ha llevado volando el tendedero del jardín y he tenido que salir disparada tras el montón de ropa con alas. Creo que la vecina ha sonreído al verme correr tras los setos, creo...porque por lo poco que he podido tratarla no tengo muy claro que lo de sonreír sea su fuerte. Tiene los ojos tristes y esquivos, fue la primera señal que tuve de ella cuando la saludé a los pocos días de mudarnos.

Llueve ahora mismo, me encanta ver las gotas estampándose contra el cristal, los árboles moviéndose, esa luz baja...casi somnolienta. A primera hora he ido con R al médico a tramitar la baja, es curioso...pero la doctora tenía un calendario del 2010 (creo que del champú Johnsons) que decía algo así como que "cada vez que nace un niño, nace una madre". He salido de allí casi en automático, pensando en ese calendario desfasado y en todas esas veces en que nacemos sin saberlo. Y es que yo diría que solemos hacerlo varias veces al día sin enterarnos. Sí, estoy segura de ello. Nacemos desde el útero de los grandes y radicales momentos de la vida, a raíz de ellos, pero también y sobretodo, nacemos desde los pequeños momentos, los más chiquitos, como si los detalles más insignificantes (esa lluvia repentina) nos parieran a un nuevo estado de ánimo.



sábado, 19 de marzo de 2011

Tengo, tengo, tengo..





Tengo 40ypico años, un amor, hijos, un labrador, un jardín loco, siete lunares (repartidos), un número incontable de libros, tazas, fósiles y pecas, 2 sueños imposibles, 1 reto diario, 2 amigas-hermanas, una cuñada que me considera su mejor amiga, una adicción inconfesable, presbicia, una añoranza profunda, una dolencia desde la infancia (de la que algún día escribiré), una forma de fumar que roza lo ridículo, un trabajo cómodo aunque inestable (y gracias), unas ganas locas de ser menopáusica (lo juro), una colección de piedras de mis viajes, ansiedad por escribir....pero sin saber el qué (de ahí nació este blog medio extraño), un coche que no conduzco porque no tengo carné ni pajoteras ganas de tenerlo, alergia a la mimosa, respeto a la luna, un instinto solitario que controlo, una sonrisa bonita (dicen) y unos calcetines de lana con conejos rosas. Y si no fuera por esos ratos de ausencia en los que el vacío inexplicable se me enrosca en la nuca afirmaría que tengo absolutamente todo para ser feliz.



jueves, 17 de marzo de 2011

...y otros sueños por curar



Son las 9:05h de la mañana, ha dejado de llover y estoy en la cocina. M y D rondan por aquí, una tumbada a mis pies, el otro un poco más allá, sin quitarme ojo. En un ratito vendrá Y. a desayunar conmigo, estos desayunos de jueves me recuerdan a un libro que estoy leyéndome "La señora Really y otros sueños por soñar" de Lola Millás. La devastadora tragedia de Japón ocupa casi la totalidad de noticias en la radio, se me encoge el corazón mientras miro hacia afuera, más allá de mi pequeño jardínloco veo los niños entrando al cole y recuerdo que las listas ya han salido y dicen que sí, que mis peques podrán entrar el próximo curso. El sol intenta salir pero las nubes siguen aún demasiado acurrucadas. Hay algo extraño en el aire, una contradicción gigantesca, como si la armonía no acabara de amoldarse a la vida.


(Ésta foto, que no tiene absolutamente nadadenada y que está hecha en una pirueta de móvil, me sabe tremendamente a primavera.
Y no sé porqué, pero me pone de buen humor....
)


martes, 15 de marzo de 2011

Canela

La lluvia ya ha bajado de intensidad. Hace apenas dos horas caía un diluvio arenoso que ha dejado la ciudad sumergida en una luz naranja. "Es que viene del Sur" -me decía J-, es lluvia sahariana.. "Lluvia Sahariana", me he quedado masticando la musicalidad del nombre como si me supiera a canela. Hacía tiempo que no veía el cielo así, como si alguien hubiera bajado la intensidad de la luz hasta tal punto que daban ganas de encender velas por la calle. J. y yo nos hemos pegado al cristal de la oficina, calladas como dos niñas, fascinadas, observando la lluvia y esa hipnótica luz ambiental que nos hacía soñar con un mundo color sepia.