domingo, 20 de febrero de 2011

En diagonal

Las 10 y pico y me preparo el segundo café de la mañana. Utilizo la cafetera eléctrica que me regalaron en mi cumpleaños y que apenas he utilizado desde entonces. Disfruto de ésta calma pequeña pero circular, una calma compacta que me llevo al paladar antes de que venga la marabunta y mi tiempo se divida. Llueve, hoy tengo comilona familiar, pero llueve...y me gusta tanto mirar por la ventana de ésta casa...me relaja hasta extremos ilimitados. Es curioso, pero a veces sólo hay que girar levemente la cabeza para cambiar la perspectiva vital y rellenar el vacío.

Aunque sea un poco. Aunque ocupe el mismo espacio y tenga la misma densidad que un poso de café.