sábado, 8 de enero de 2011

Focalizando

Escucho a Diana Krall mientras remuevo el café y veo flotar mis pensamientos sobre el remolino. Pienso que empiezo ya a despedirme definitivamente de éstas paredes que cobijaron buena parte de mi vida, y cuando digo buena no hago referencia a años sino al grado de bienestar que me aportó estar aquí, en esta ciudad pegada a mi cuna, en este ciclo en el que llegaron uno a uno mis hijos, los nuevos amigos, los nuevos sobrinos, los extraños retos y también los grandes atascos vitales (míos e internos). Aquí me hice palpable a mí misma, aquí parí buena parte de la mujer que me habita, aquí le estiré las hebras de la con(s)ciencia para enfrentarme a los ácaros anímicos que me contaminaron durante buena parte de mi vida.

Sé que es una gilipollez pero.. no sé, de pronto me siento extrañamente extraña.