miércoles, 28 de diciembre de 2011

Tiempo adormecido



El otro día fuí a la Catedral con R, "estará a tope de gente" me advirtió con una mirada completamente kamikaze (y tenía razón). Al llegar allí sentí el impacto del tiempo adormecido en pleno suelo, poco a poco el reptil de la memoria fue milimitrándome la emoción. Me hechizó volver a perderme por las arterías góticas de la ciudad, entrar en la Catedral y transitar por los mercadillos con olor a Navidad, villancicos y musgo. Dentro de mí la niña que me habita renacía en pequeñas contracciones de recuerdos, fuera de mí la mujer adulta se asomaba a los escaparates ambulantes como quien se pega al cristal de una pastelería.







La ilustración es de Aquí y me encanta.. :)

2 comentarios:

  1. Recordar es volver a sentir.

    La gran imagen del pasado, nos queda en el recuerdo, aunque no todos pueden hacerlo.

    Estupendo post
    enhorabuena.

    ResponderEliminar
  2. Asomarse al pasado y hacerlo con gusto es como volver a saborear la infancia, sí, no puedo estar más de acuerdo Cielo, recordar es volver a sentir..

    Besos y de nuevo gracias por acercarte

    ResponderEliminar

*** No siempre puedo contestar los comentarios de forma individual, no siempre puedo visitaros y corresponder como me gustaría, pero siempre, siempre, SIEMPRE os atesoro.

Gracias, de corazón, por vuestra compañía. ***