sábado, 31 de diciembre de 2011

Saharabbey Road

Desayuno con calma y sin prisa, me pego al cristal de la cocina y bebo a sorbos de silencio mi primer café del día. El sol de invierno incide en mi taza mientras a lo lejos distingo la espalda del año alejándose entre la bruma de los recuerdos. No has sido un buen año pero nos has sostenido -le digo en pensamiento- vete tranquilo, estaremos bien.




Vetusta Morla- "Saharabbey Road"
(adoro ésta canción)


¡Feliz entrada de año para todos!



viernes, 30 de diciembre de 2011

Hasta el infinito y...





Sí, Woody, sí
yo también sueño..


Hadas, hormigas, higos y un flan


J lee en bajito. Hace muy poco que está aprendiendo y lo hace en susurros, como si aún no acabara de amoldarse a su nueva faceta de lector ni a la magia que implica la lectura y que le hace sentirse un poquito más mayor. De pronto se detiene y buscando algo en su plumier verde me enseña un lápiz-Spiderman de dos puntas, le digo que estoy segura que con ese lápiz tan chulo escribe dos veces mejor. Me sonríe y se queda pegadito a mí coloreando hadas y hormigas. Hadas, hormigas, higos y un flan, repite con voz chiquitina. De pronto me llega un mensaje de M diciéndome que el año nuevo se le presenta triste y con el ánimo bajo tierra, sin expectativas, sin un solo sueño en la recamara. Me entristezco al oírselo escribir, realmente nada hace pensar que el 2012 vaya a ser un año positivo pero me niego a abonarle mis sueños a la desesperanza. Hadas, hormigas, higos y un flan. Le contesto que levante el ánimo y la barbilla, luego me quedo observando como el mensaje sale al trote de mi móvil cargando un montón de palabras huecas. Es entonces cuando lamento que los sms no lleven añadido un cordel para invitarle a perfilar nuevos sueños con un lápiz-spiderman de dos puntas.



jueves, 29 de diciembre de 2011

Pequeño bautismo de luz



Enciendo un cigarrillo,
miro por la ventana
y dejo que la luz me consuma.


( Me gusta salir al invierno con la piel cubierta y el alma desnuda..)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Extraña extrañeza


Me gusta el repicar de teclas a pie de tarde, la oficina se contonea con cintura de musgo, apenas nada sucede, apenas nada se escucha salvo la voz de un teclado cercano a la ventana. Ya es invierno, pienso, es invierno y hoy tengo una tarde extraña, una tarde de cien mil palabras haciéndome cosquillas en la tinta de los dedos, no sé, como si tuviera mucho que decir pero nada que contar.

En fin..

Tiempo adormecido



El otro día fuí a la Catedral con R, "estará a tope de gente" me advirtió con una mirada completamente kamikaze (y tenía razón). Al llegar allí sentí el impacto del tiempo adormecido en pleno suelo, poco a poco el reptil de la memoria fue milimitrándome la emoción. Me hechizó volver a perderme por las arterías góticas de la ciudad, entrar en la Catedral y transitar por los mercadillos con olor a Navidad, villancicos y musgo. Dentro de mí la niña que me habita renacía en pequeñas contracciones de recuerdos, fuera de mí la mujer adulta se asomaba a los escaparates ambulantes como quien se pega al cristal de una pastelería.







La ilustración es de Aquí y me encanta.. :)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Papeles de mar


Ayer fui al hospital a recoger una copia de mi historial, lo tenían en la sala de "archivos", situada en las catacumbas del edificio. Han sido y son 40 años, 40 reflejados en un montón de folios e innumerables radiografías. He sentido algo extraño al recoger el inmenso sobre y aferrarlo contra mi pecho, como si en su interior hubiera kriptonita y de pronto toda yo menguara hasta alcanzar el tamaño de un guisante. Mientras R pulsaba el botón del ascensor para subir a la superficie yo miraba el suelo y observaba como los recuerdos de mi infancia se reflejaban en cada una de aquellas baldosas. He estado callada, muy callada, en estado catatónico hasta que hemos llegado a pie de calle y he dado una bocanada de aire de mar. Es curioso como 40 años pesan tanto en un cuerpo y tan poco sobre papel.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Ecos



Tengo las manos heladas y los labios ardiendo. He encendido una vela cuadrada que guardaba desde hace mil Navidades y una barrita de incienso con aroma de canela. Mi cuñada las odia, arruga la nariz ya desde la puerta, pero a mí me relaja el olor, toda la casa huele a pastel de cumpleaños y a lluvia.

No sé bien la razón pero me gusta encender velas cuando llueve. Cuando llueve y es otoño y siento la necesidad de recogerme piel adentro y hermetizar ciertas puertas de mí misma. Para que no se me escapen los anhelos que necesito para sentirme -imagino- o alguno de esos silencios internos que guardo bajo la almohada de la emoción. Y es que desde que piso ésta casa-palomar ando despeinada anímicamente y parecen haberse despertado ecos tras la ventana. Ecos y rumores, como hormigas que me recorren la conciencia. Quizá todo sea cíclico, pero desde que estamos aquí tengo la sensación de que la tierra está viva..





lunes, 14 de noviembre de 2011

Ejes


Es curiosa la forma en la que viajan las cosas. Hoy, sin ir más lejos, mientras me colocaba las gafas ha sonado en la radio el primera acorde de una canción y de pronto he recordado que desde Julio no me pintaba las uñas de margaritas y no escribía en el blog. Este blog que tiene la forma anatómica de mis estados de ánimo, mis divagaciones y pensamientos. De pronto he sentido una urgencia tremenda por repicar teclas, tengo tantas nadas que contarme que si las junto unas con otras logran formar el conjunto exacto de mi vida.


lunes, 4 de julio de 2011

Despeinando el jardín





Vivo en la comisura de un pequeño jardín desquiciado.

No cambies
-le digo-

¡me encantas!

domingo, 26 de junio de 2011

De Cartas y Flores

He recibido una carta de A. desde México. He sonreído mientras intentaba abrir el correo electrónico como si abriera un sobre. No me acostumbro al frío de los emails, no sentir el tacto de la comunicación, el papel deslizándose sobre los dedos, el olor casi imperceptible de la persona que te escribe. Los emails me parecen pequeñas cubiteras que retienen las palabras como si éstas estuvieran envasadas al vacío, no sé. He abierto la carta y leído su contenido como si estuviera escrito con tinta de boli, luego he vuelto a sonreír, hacía años que no sabía nada de A., muchos años...y aún me hablaba de aquel mar cansado y el viejo faro al que solía acudir cuando notaba el tirón de la ausencia. He masticado cinco gramos de melancolía y luego he ido regar las flores. Hay algo sagrado en ese acto, como si al regarlas todos los pensamientos con sobrepeso se evaporaran.

viernes, 15 de abril de 2011

Breverías

Abril me ha caído del techo, no sé ni cómo ni cuánto ni porqué, pero se me escurre. Estoy en la cocina y tengo frío, R se ríe de mis manos heladas. Le repito siete veces que a mí no me hace gracia. Aprieto la taza de café. La megafonía del colegio se escucha desde aquí,. Los colegios también me dan frío, desde niña (una fobia). Mi hermano me envía un sms, ahora R no ríe y yo sí. Hoy tengo un día borde a reventar. Sigo en la cocina. Tres tragos de café, la tarde está nublada. Ayer el dependiente de la frutería me dijo que se llamaba Sebastián, entrañable, se sonrió cuando le dije que era el primer Sebastián que conocía. Sebastián. Tiene ojos de buena persona. R cuelga un cuadro. Mi perra huye del taladro y se cobija en mis pies. Se me pasa el frio. Me ha nacido una amapola en el jardín, una sola, creo que le pondré nombre :). Ayer compré menta para hacer tabulé. Había olvidado cuanto me gustan las fotos en diagonal..


sábado, 26 de marzo de 2011

De contorsiones y sonrisas..



Hoy he dormido mal, rematadamente mal, tan en diagonal que he arrinconado a R en la esquina superior de la cama y así lo he mantenido sin querer, obligado a una contorsión onírica hasta que se ha despertado y moviéndome la almohada me ha susurrado.."nena, me estoy comiendo la mesilla". Eran las 4h y ya no me he dormido. Es lo que tiene modificarme la diagonalidad y ponerme boca arriba, que me desvelo. He pensado en levantarme, pero hacía tanto frío que he recurrido a los pensamientos de colchón hasta que correteando por los minutos he hecho toda una regresión de recuerdos.

Mi madre sostiene que a las pocas horas de nacer yo ya sonreía. Le digo que no, que aquello no debió ser en absoluto una sonrisa sino más bien un movimiento mecánico, pero ni hablar, ella sigue erre que erre, empeñada en que yo sonreía, y es más -apunta levantando el índice- "era una sonrisa de felicidad y de triunfo, porque tú, aunque fuiste un regalo, te apuntaste a la vida de penalti y por el santo morro". Y luego mastica palabras por lo bajo "de ideas fijas hasta para ser concebida".

Hoy, mirando esa foto que me hizo mi padre con poquitos meses, he caído en la cuenta de que muchas veces sigo haciendo ese gesto instintivo de tocarme el pelo al sonreír, como una costumbre infantil de la que no he conseguido desprenderme.

No...si aún será cierto que soy de ideas fijas...

jueves, 24 de marzo de 2011

Bálsamos


Nunca he sido de morderme los labios y envenenarme. Primero porque no sé sostener el veneno en la boca ni aplastarlo bajo una capa de pintalabios. Segundo porque antes de intentarlo me lo trago y lo enquisto hasta tal punto que acabo escupiéndolo como los gatos, en forma de bola de pelos. Hoy, al hablar con M. y oírle decir que no tiene un puto puñetero domingo libre para dedicarnos, he notado el veneno sanguíneo recorriéndome las comisuras de las venas. He pasado la lengua y el sabor era tan sumamente amargo que mi cuerpo lo ha repelido y lo he escupido teléfono adentro hasta impactar, de forma inútil por desgracia, al otro lado del cable. Luego al colgar he seguido sintiendo el zarpazo en pleno estómago hasta que de pronto ha salido ésta canción por la radio y ...zas!, me ha animado.

Qué cosas, jamás de los jamases hubiera dicho que ninguna canción de este grupo pudiera rescatarme de un momento intenso de mala hierba.




Claro que bien pensado no sé si ha sido la canción u observar al de la barbita del video.... ;)

martes, 22 de marzo de 2011

De giros


De pronto se ha girado el día radicalmente. Ha pasado de ser soleado y primaveral a un invernal profundo, ha sido un giro repentino que he observado divertida desde la ventana, menos cuando el viento se ha llevado volando el tendedero del jardín y he tenido que salir disparada tras el montón de ropa con alas. Creo que la vecina ha sonreído al verme correr tras los setos, creo...porque por lo poco que he podido tratarla no tengo muy claro que lo de sonreír sea su fuerte. Tiene los ojos tristes y esquivos, fue la primera señal que tuve de ella cuando la saludé a los pocos días de mudarnos.

Llueve ahora mismo, me encanta ver las gotas estampándose contra el cristal, los árboles moviéndose, esa luz baja...casi somnolienta. A primera hora he ido con R al médico a tramitar la baja, es curioso...pero la doctora tenía un calendario del 2010 (creo que del champú Johnsons) que decía algo así como que "cada vez que nace un niño, nace una madre". He salido de allí casi en automático, pensando en ese calendario desfasado y en todas esas veces en que nacemos sin saberlo. Y es que yo diría que solemos hacerlo varias veces al día sin enterarnos. Sí, estoy segura de ello. Nacemos desde el útero de los grandes y radicales momentos de la vida, a raíz de ellos, pero también y sobretodo, nacemos desde los pequeños momentos, los más chiquitos, como si los detalles más insignificantes (esa lluvia repentina) nos parieran a un nuevo estado de ánimo.



sábado, 19 de marzo de 2011

Tengo, tengo, tengo..





Tengo 40ypico años, un amor, hijos, un labrador, un jardín loco, siete lunares (repartidos), un número incontable de libros, tazas, fósiles y pecas, 2 sueños imposibles, 1 reto diario, 2 amigas-hermanas, una cuñada que me considera su mejor amiga, una adicción inconfesable, presbicia, una añoranza profunda, una dolencia desde la infancia (de la que algún día escribiré), una forma de fumar que roza lo ridículo, un trabajo cómodo aunque inestable (y gracias), unas ganas locas de ser menopáusica (lo juro), una colección de piedras de mis viajes, ansiedad por escribir....pero sin saber el qué (de ahí nació este blog medio extraño), un coche que no conduzco porque no tengo carné ni pajoteras ganas de tenerlo, alergia a la mimosa, respeto a la luna, un instinto solitario que controlo, una sonrisa bonita (dicen) y unos calcetines de lana con conejos rosas. Y si no fuera por esos ratos de ausencia en los que el vacío inexplicable se me enrosca en la nuca afirmaría que tengo absolutamente todo para ser feliz.



jueves, 17 de marzo de 2011

...y otros sueños por curar



Son las 9:05h de la mañana, ha dejado de llover y estoy en la cocina. M y D rondan por aquí, una tumbada a mis pies, el otro un poco más allá, sin quitarme ojo. En un ratito vendrá Y. a desayunar conmigo, estos desayunos de jueves me recuerdan a un libro que estoy leyéndome "La señora Really y otros sueños por soñar" de Lola Millás. La devastadora tragedia de Japón ocupa casi la totalidad de noticias en la radio, se me encoge el corazón mientras miro hacia afuera, más allá de mi pequeño jardínloco veo los niños entrando al cole y recuerdo que las listas ya han salido y dicen que sí, que mis peques podrán entrar el próximo curso. El sol intenta salir pero las nubes siguen aún demasiado acurrucadas. Hay algo extraño en el aire, una contradicción gigantesca, como si la armonía no acabara de amoldarse a la vida.


(Ésta foto, que no tiene absolutamente nadadenada y que está hecha en una pirueta de móvil, me sabe tremendamente a primavera.
Y no sé porqué, pero me pone de buen humor....
)


martes, 15 de marzo de 2011

Canela

La lluvia ya ha bajado de intensidad. Hace apenas dos horas caía un diluvio arenoso que ha dejado la ciudad sumergida en una luz naranja. "Es que viene del Sur" -me decía J-, es lluvia sahariana.. "Lluvia Sahariana", me he quedado masticando la musicalidad del nombre como si me supiera a canela. Hacía tiempo que no veía el cielo así, como si alguien hubiera bajado la intensidad de la luz hasta tal punto que daban ganas de encender velas por la calle. J. y yo nos hemos pegado al cristal de la oficina, calladas como dos niñas, fascinadas, observando la lluvia y esa hipnótica luz ambiental que nos hacía soñar con un mundo color sepia.





domingo, 20 de febrero de 2011

En diagonal

Las 10 y pico y me preparo el segundo café de la mañana. Utilizo la cafetera eléctrica que me regalaron en mi cumpleaños y que apenas he utilizado desde entonces. Disfruto de ésta calma pequeña pero circular, una calma compacta que me llevo al paladar antes de que venga la marabunta y mi tiempo se divida. Llueve, hoy tengo comilona familiar, pero llueve...y me gusta tanto mirar por la ventana de ésta casa...me relaja hasta extremos ilimitados. Es curioso, pero a veces sólo hay que girar levemente la cabeza para cambiar la perspectiva vital y rellenar el vacío.

Aunque sea un poco. Aunque ocupe el mismo espacio y tenga la misma densidad que un poso de café.

sábado, 8 de enero de 2011

Focalizando

Escucho a Diana Krall mientras remuevo el café y veo flotar mis pensamientos sobre el remolino. Pienso que empiezo ya a despedirme definitivamente de éstas paredes que cobijaron buena parte de mi vida, y cuando digo buena no hago referencia a años sino al grado de bienestar que me aportó estar aquí, en esta ciudad pegada a mi cuna, en este ciclo en el que llegaron uno a uno mis hijos, los nuevos amigos, los nuevos sobrinos, los extraños retos y también los grandes atascos vitales (míos e internos). Aquí me hice palpable a mí misma, aquí parí buena parte de la mujer que me habita, aquí le estiré las hebras de la con(s)ciencia para enfrentarme a los ácaros anímicos que me contaminaron durante buena parte de mi vida.

Sé que es una gilipollez pero.. no sé, de pronto me siento extrañamente extraña.