domingo, 26 de junio de 2011

De Cartas y Flores

He recibido una carta de A. desde México. He sonreído mientras intentaba abrir el correo electrónico como si abriera un sobre. No me acostumbro al frío de los emails, no sentir el tacto de la comunicación, el papel deslizándose sobre los dedos, el olor casi imperceptible de la persona que te escribe. Los emails me parecen pequeñas cubiteras que retienen las palabras como si éstas estuvieran envasadas al vacío, no sé. He abierto la carta y leído su contenido como si estuviera escrito con tinta de boli, luego he vuelto a sonreír, hacía años que no sabía nada de A., muchos años...y aún me hablaba de aquel mar cansado y el viejo faro al que solía acudir cuando notaba el tirón de la ausencia. He masticado cinco gramos de melancolía y luego he ido regar las flores. Hay algo sagrado en ese acto, como si al regarlas todos los pensamientos con sobrepeso se evaporaran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

*** No siempre puedo contestar los comentarios de forma individual, no siempre puedo visitaros y corresponder como me gustaría, pero siempre, siempre, SIEMPRE os atesoro.

Gracias, de corazón, por vuestra compañía. ***