LA CHICA QUE COMÍA MARGARITAS

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viernes, 1 de julio de 2016

❥ No me olvido

Ya son seis meses los que llevo sin asomarme al rincón de mis margaritas y no me olvido, no. Es más, añoro mi pequeño rinconcito de blogger, sobre todo por la gente que se quedó aquí y, también, por lo fácil y divertido que era meterle mano a las plantillas. Wordpress no permite muchos juegos, la verdad, al menos para alguien tan torpe como yo. A la plantilla de las margaritas le he cosido los pies a la cabeza mil veces, y siempre me he divertido con ello (ahora le cambiaba el color, ahora le colocaba una columna o un reproductor de música, la ampliaba, reducía, ponía del revés, en fin!) Y cuento todo esto cuando sólo iba a dejar una foto y un montón de petalorecuerdos por aquí, pero ha sido escribir y...recordar.

En fin, después, cuando se me pase un poco toda esta apatía "internetera" que arrastro, me planteo alternar ambos blogs con más asiduidad.

¡Feliz veran(e)o a todos!




martes, 12 de enero de 2016

¿Me acompañáis?

Ya hace un par de años que no le hago listas al calendario y me dejo llevar. Más allá de un deseo (que de estos guardo libros enteros) dejo que la vida me sorprenda. Pero este año, aún sin propósitos claros, siento que necesito cambios, cambios que incluyan incluso cosas chiquitas e importantes, como el blog. Recordáis que hace unos meses os preguntaba por Wordpress? no acababa de decidirme a dar el paso y tal, normal...tantos años en Blogger, y aquello era una selva para mí. Pues nada, que en plena jungla me he metido, y hasta el cuello. Pensé en importar el blog entero, pero se me hizo un mundo el asunto. Año nuevo, blog nuevo, así, como si nada, zass! Desde luego no cerraré este rincón de margaritas sino que lo mantendré más pausado. En fin, que ya sabéis lo que me gusta cambiar, jugar, liarme, experimentar.

¿Me acompañáis? ;)

(porfa, porfa, porfaaaa)





(Os pido disculpas por la molestia y el mareo...)





jueves, 31 de diciembre de 2015

❥ De bosques y ternura

A veces me miro, muy adentro, hacia ese bosque que habita en los ojos, y con la boca grande me digo aquello de "jó, con tanto como tienes y cuanto te quitas". Y entonces se me instala una pequeña sonrisa en la comisura derecha de la boca. Cuanto de mí misma soy capaz de olvidar a lo largo del año, es verdad. Cuantas escamas de alma se me caen sin saber, o sabiendo, porque las piso como si fueran hojas secas y ni me inmuto. Debo llevar buena parte de mí pegada en las suelas de mis zapatos, ya lo creo. Partes inútiles que hacen "creck" al caminar, pero también pequeños retales que necesito porque me hacen hueco entre las ramas. Y su ausencia me pica, y me duelo a porciones. Pero sólo lo descubro cuando vuelvo a mirarme en ese bosque de los ojos, un bosque interno que no debería perder de vista jamás. Este año sólo voy a hacerme un propósito: habitarme más y olvidarme menos. Me haré un favor a mí misma y también a los demás. Si tu bosque está en calma la oleada que generas afecta a tu entorno, y yo quiero ver crecer a mi gente segura de sí misma, plena y con muchísima fuerza. Ni objetivos, ni dietas, ni cosas materiales, ni leches en vinagre. Pido habitarme, viajarme, serme, ganarme. Y desde esa matriz desear que la ternura me acompañe siempre.

Y eso os deseo a todos, ternura, ternura, ternura a raudales.

¡FELIZ 2016!